Las puertas giratorias
No, no nos referimos a las puertas giratorias de los hoteles. Aunque tienen el mismo fin: no desapareces si das la vuelta completa. Parece que te vas pero… vuelves inmediatamente. Y a veces los demás no se enteran porque te ven ir y dejan de prestarte atención.
Imposible prevenir que quienes vivieron de la política sigan enchufados sin darles calambre. Ninguna ley lo impide. Y si hay ley, quien se encarga de vigilar su cumplimiento, mira a otro lado. Sigue habiendo puertas giratorias, porque siempre las hubo
Si, hay leyes, claro. Por ejemplo la Ley que regula las actividades de los altos cargos de la Administración complace al ciudadano. ¿Cómo? Haciendo ver que los políticos no pueden enriquecerse con la política. Hay un control con el patrimonio cuando entran en política. Y otro control de las propiedades que tienen al salir. Y si hay indicios de enriquecimiento injustificado, se abre una investigación. Si, de oficio. Por una Oficina de Conflictos de Intereses. Todo parece perfecto, pero… ¿de quien depende? Pues del propio gobierno. Concretamente del Ministerio para la transformación Digital y de la Función Pública.

Puertas giratorias, tanto para entrar como para salir
Que si, que ocurre en otros países. Que sí, que siempre ha pasado en España. Con Franco, tambien. Por eso no es bueno copiarle si le criticas. La ley dice que hay que estar dos años sin volver al sector privado. Pero se pueden conceder permisos y hacer la vista gorda. Eso explica que entre 2014 y 2024, se aprobaran casi 600 autorizaciones. Evidentemente, algunos eran exmiembros del gobierno que utilizaron la puerta giratoria. Y solo 18 altos cargos no pudieron pasar al sector privado. En este caso, ninguno era miembro del Gobierno.
Buen control de la Oficina de Conflicto de Interes. Tanto por las autorizaciones cuanto por el incremento patrimonial de los políticos.
Lo que no pasaba en Roma, porque cumplían la ley
Efectivamente, esto no ocurría. La diferencia se llama La Lex Villia annalis, una ley de la república romana de hace veintitrés siglos. Se dictó para evitar las carreras políticas excesivamente rápidas estableciendo edades mínimas para los distintos cargos. Y, por supuesto, el intervalo obligatorio entre los cónsules. Tenían su periodo de mandato y, si querían repetir… a esperar diez años.
Y, por supuesto, solo podían dedicarse a su función pública encomendada. Trabajar para los demás era su única obligación. Si se enriquecían tenían, aparte del descrédito social, una condena económica que les privaba de lo que habían conseguido. La ley puede ser la misma que hay en España. Solo que allí se cumplía.

Aqui si había separación de poderes









